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INCLUSIÓN EN LA ANIMACIÓN TURÍSTICA, PERSONAS CON DISCAPACIDAD

Iniciaremos este artículo con una cita del célebre Isaac Newton:

"La unidad es la variedad, y la variedad en la unidad es la ley suprema del universo".

La educación social a través de la animación tiene como objetivo contribuir al desarrollo personal y social de las personas. Debemos ser capaces de ofrecer actividades que abarquen y satisfagan las necesidades, demandas e intereses culturales de toda la sociedad. Para lograrlo, es importante que conozcamos el perfil y la nacionalidad de los destinatarios a quienes proponemos las actividades, y que desarrollemos estrategias metodológicas adaptadas a las necesidades, demandas e intereses de cada uno de ellos.



El ocio es un derecho humano fundamental del cual nadie debe ser privado. El ejercicio de este derecho está protegido por leyes y normativas, como la Convención de Derechos de las Personas con Discapacidad de la ONU. Como profesionales, es nuestro deber garantizar que las personas con discapacidad reciban el apoyo necesario para disfrutar de un ocio satisfactorio con una variedad de opciones.

La animación turística es un medio esencial para promover el bienestar emocional, el desarrollo de relaciones interpersonales significativas y fomentar la inclusión en el entorno. En definitiva, es un factor clave para mejorar la calidad de vida.

Las diferentes actividades nos brindan bienestar físico y emocional a través de la interacción con otras personas con quienes compartimos intereses y gustos. Encontramos amistad, amor, desarrollo personal y disfrutamos de un espacio donde descansamos y cuidamos de nosotros mismos por el simple placer de hacerlo, sin tener metas u objetivos específicos. "El ocio es algo fundamental en la vida, tanto para nosotros como para cualquier otra persona".

En nuestra sociedad, el ocio ha adquirido un papel primordial, convirtiéndose en uno de los pilares del desarrollo social y personal más importantes. Ya no concebimos nuestras vidas sin el ocio, pues va más allá de ser una recompensa por el trabajo realizado. Se trata de algo que define nuestro estilo de vida y que se reclama y reconoce como un derecho humano fundamental que nadie debería ser privado por ningún motivo.

Las personas pueden presentar diferencias debido al género, la edad, el peso, la visión, la cognición, los reflejos, las dificultades motrices, el uso de ayudas técnicas, problemas de movilidad, dificultades de equilibrio, pérdida de audición, altura, problemas de salud, pérdida de memoria, amputaciones de uno o varios miembros, el uso de sillas de ruedas, incontinencia o alergias a diversos materiales o alimentos. La presencia de una o varias de estas circunstancias en sus vidas no les resta dignidad humana ni debe anular su posibilidad de ejercer el derecho al ocio.

Las personas con discapacidad necesitan crecer y madurar, y para ello es imprescindible preguntarles, contar con su opinión, acompañarles, respetarles y permitirles participar activamente.


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